viernes 6 de noviembre de 2009

Cartas turcas I

Querido papa:

Ya se que andas muy liado últimamente con esos advenedizos que quieren derrocar a tu amado Palpatine. Se que lo has pasado mal después de que destruyeran ese juguetito que parecía una pelota pero reconoce que os pasásteis destruyendo Alderaán. Bueno, me consta que ya le habéis puesto remedio a la cosa y estáis haciendo una nueva (ooops, espero que nadie excepto tú lea esto). Como sé que tienes mal dormir te voy a contar mi último viaje. Esta vez hemos estado en un planeta totalmente atrasado, fíjate que nada de naves planetarias ni lásers ni demás; lo más que llegan es a unas cosas que parecen tubos y vuelan casi a ras de superficie utilizando combustible fósil. Hasta Tatooine parece lo más avanzado en comparación; en fin, totalmente retro y muy kitsch.

Pues eso, que el viaje lo habíamos organizado hace tiempo. Somos un grupo numeroso, diecisiete en total, pero no importa porque la idea es que cada cual se organice a su manera. Y para ser tantos la verdad es que nos llevamos bastante bien.

El primer día, en realidad, lo pasamos intentando llegar a nuestro destino, una ciudad que ellos llaman Estambul pero que ha tenido varios nombres (así que recuerde Constantinopla y Bizancio, entre otros). Llegamos cansadísimos porque eso de tener que viajar de noche y hacer paradas obligatorias pues es un poco agotador; en este caso en una ciudad llamada Madrid donde nos tuvieron cinco horas para coger un tubo de esos hasta Estambul. Menos mal que pude dar un par de cabezadas porque imagínate cuatro horas ahí metido. Ni tú cuando escapaste de la Estrella de la Muerte.

El hotel no estaba mal, no era ninguna maravilla pero para lo que queríamos estaba más que bien. Eso sí, cerquita de todo, con lo que podíamos ir andando a casi cualquier sitio. Así que llegamos, deshicimos un poco las maletas (qué engorro es no llevar el servicio en estos viajes, aunque tampoco es cuestión de ir alardeando) y nos fuimos a dar una vuelta para comer algo. No muy lejos, que después de dormir poco y comer menos no estaba el grupo como para mucho jaleo.

Al día siguiente teníamos pensado ver lo más importante pero I., el que había organizado más o menos el viaje, sugirió aprovechar el buen tiempo y hacer el recorrido por el Estrecho del Bósforo. Y allá que nos fuimos a la estación de Eminönü a coger el ferry. Que era uno igualito igualito al que se ve en esta foto, donde, por cierto, luce mi cogote en todo su esplendor.


Lo mejor de ir en un ferry público es que se va bastante tranquilito, con algunas paradas en ambos lados del estrecho y viendo el paisaje con gusto. Este que aparece a continuación es el Palacio del Dolmabahçe, uno que se construyeron los sultanes a mediados del siglo XIX para dejar el de Topkapi y mudarse a él; en estilo occidental, muy recargado y barroco y con un gusto, según me han contado, bastante escaso por no decir nulo. Una imitación en barato de un palacio europeo, de ahí que me recomendasen no visitarlo, cosa que hicimos.


Un poco más adelante está Rumeli Hisari o la fortaleza de Europa, que construyeron los turcos en tres meses para preparar el asalto final a Constantinopla hace más de quinientos años. No es tan espectacular como la del hutt ese que controla Tatooine, Jabba era ¿no? ni creo que tan sórdida.


Una de las cosas interesantes que podías hacer era contemplar las casas que se edificaron en las dos orillas del estrecho. Hay palacetes, chalecitos y casa más modestas pero la mayoría bien cuidadas y bastante bonitas, con un colorido que llama la atención. Te he hecho un montaje para no tener que ponerte cuarenta fotos de ellas. La verdad es que se disfruta viendo las casas y hasta podría imaginarme viviendo en una de ellas.


El ferry termina su viaje un pueblo que se llama Anadolu Kavagi, justo antes de que se acabe el estrecho. Una vez allí decidimos hacer una pequeña excursión hasta una fortaleza genovesa abandonada que se encuentra en la cima de una colina. El paseo fue un pelín asfixiante porque la cuesta era de impresión pero por el camino te encuentras con cosas sorprendentes, como una tienda de pinochos que, sinceramente, me recuerdan a otra cosa. Estos turcos tienen que ser unos cachondos, ¿no crees?


El final del estrecho y el Mar Negro al fondo


Parte de la fortaleza


Anadolu Kavagi vista desde la otra orilla

Cuando bajamos, nos fuimos a comer pescaíto, que estaba muy bueno (eso o que tenía un hambre que me hubiese comido un Rancor). La vuelta fue mucho más tranquila, disfrutando del paisaje, comiendo un yogur y contando chistes.

Al llegar a Estambul, optamos por hacer nuestra primera visita a un bazar: el Bazar Egipcio o Bazar de las Especias. Ya sabes cómo son esas cosas: muchos puestos, vendedores intentando camelarte, productos de todo tipo (desde alfombras hasta pistachos pasando por la viagra turca, sí, sí, has leído bien). Más pequeño que el Gran Bazar, es lo mejor para una primera toma de contacto con el mundo de los bazares, el regateo y las compras, porque tiene forma de L y te orientas mejor.

En fin, que el primer día cundió bastante. Espero que no te hayas quedado dormido mientras lees la carta. Te enviaré la segunda muy pronto.

Tu hijo putativo, A.


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jueves 5 de noviembre de 2009

Vuelta a la realidad

A uno le gusta que le echen de menos, y que a la vuelta de cualquier viaje le reciban con los brazos abiertos.


Y que te añoren, y te reciban con ansia, y que se acuerden de tí...



Excepto en el trabajo, coño. Que menudo díita me hicieron pasar ayer. Fue aterrizar después de unas más que merecidísimas vacaciones y era como si alguien hubiese pulsado un botón rojo de alerta. Que si correos electrónicos, que si llamadas, que si aparecieron por la oficina... Vamos, que me tuvieron entretenido y contento toda la mañana. Y encima estuve casi media hora sin poder hacer nada porque las pilas de mi teclado (para más inri inalámbrico, como el ratón) decidieron morir en mi ausencia y no había nadie en el servicio que me dijera dónde estaban las de repuesto; eso me pasa por llegar temprano cuando no hay nadie.

Eso sí, me van a ver el pelo poco esta semana, porque mañana tengo un curso y desaparezco. La venganza es tan dulce, jejejeje.







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miércoles 4 de noviembre de 2009

Amores sangrientos

"Es una verdad universalmente reconocida que un zombi que tiene cerebro necesita más cerebros".

¿Que pasaría si en una coctelera metemos a la sociedad británica de comienzos del siglo XIX con una película de George A. Romero? Pues que saldría esto: Orgullo y prejuicio y zombies.


Fue una de las cosillas que me traje de Madrid; lo vi en la Fnac y fue como un flechazo instantáneo. ¿Y de que va? Pues mira, si no te has leído Orgullo y prejuicio de Jane Austen no te voy a contar spoilers; sólo diré que hay algunos cambios respecto a la novela original, en especial la aparición de zombies en Inglaterra debido a una misteriosa plaga. Las mujeres de la familia Bennet ya no son mujeres indefensas y alocadas sino expertas luchadoras en artes mortales, entrenadas en el templo Shaolin de China y que acaban con un zombi en dos líneas de texto. Eso sí, siguen sufriendo por amor y su madre ansiosa por conseguirles matrimonios estupendos.

Todo ello aderezado con dosis de humor británico, luchas a muerte con zombies, bailes de damas solteras con oficiales del ejército, combates dialécticos entre el señor Darcy y Elizabeth Bennet y demás. Aún no he acabado el libro, me falta como una cuarta parte, pero me estoy divirtiendo de lo lindo.

"[...] No creo que vaya a presentarse nadie, a menos que Charlotte Lucas decida visitarnos. Además estoy segura de que mis cenas son lo suficientemente suculentas para ella, dado que es una solterona de veintisiete años y, por tanto, solo puede esperar muy poco más que un mendrugo de pan regado con una copa de soledad".

"[...] Elizabeth se levantó la falda, prescindiendo de todo recato, y asestó rápidamente una patada al monstruo en la cabeza, que estalló en una nube de fragmentos de piel y huesos [...]".


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martes 3 de noviembre de 2009

Madrileñeando

Ahora que la química moderna ha hecho lo que debía, que por fin oigo en estéreo y que he podido dejar los kleenex un buen rato sin que pase nada, va siendo hora de contar lo estupendamente que lo he/hemos pasado en el viaje. Pero empezamos por el final.

Cuando surgió el viaje a Estambul, se apuntó un buen amigo, D., y aprovechando que teníamos que hacer escala obligada en Madrid decidimos quedarnos un par de días, bien a la ida bien a la vuelta, para hacer algunas cosillas, quedar con gente y demás. Al final optamos por hacerlo a la vuelta. Y así fue. La semana pasada estuvimos por la capital tres días, desde el martes al viernes. Tres días que dieron para muchas cosas:

Quedar con Rickisimus para comer y tomarnos un cafecito, ponernos al día y hacer un poco de terapia laboral, jejeje.

Dar una vuelta por la Fnac, comprobar que me lo llevaría casi todo y conformarme con comprar un par de cosillas.

Ir a la exposición de Niemeyer en la Fundación de Timofónica. Sencilla y nada espectacular pero me gustó. Organizada de manera cronológica, puedes apreciar la evolución de los proyectos y cómo algunos de los proyectos más recientes se integran en otros anteriores. Combina los bocetos del arquitecto con algunas maquetas de sus obras más interesantes. Además, emiten un par de documentales e incluyen bocetos artísticos del autor. Absolutamente recomendable, y estará hasta el 22 de noviembre. En principio, no se podían sacar fotografías, lástima que me lo aclarasen cuándo ya había sacado algunas.


Maqueta de la Catedral de Brasilia


Maqueta de proyecto para la sede de la Editorial Mondadori


Pensaba ir a la exposición del Museo Thyssen de Lágrimas de Eros, pero justo ese día vi el post de Otto, y entre que no la ponía bien lo mismo que algunos comentarios pues como que se me quitaron las ganas.

Pasar una mañana en el Archivo Histórico Nacional, buscando entre mis papeles viejos para un par de ideas que se me ocurrieron este verano.

Quedar con otro colega el jueves para tomarnos algo e ir a cenar, y así ponernos al día.

Y, sobre todo, pasear por chuecalandia, mirando un par de tiendas y buscando algún regalito para mi marido que cumple años este mes.

Vamos, que no me dio tiempo de aburrirme, deslumbradito por las luces de la gran ciudad.






PD: Y ayer murió José Luis López Vázquez, vaya diíta.

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domingo 1 de noviembre de 2009

Kleenex man

¿Qué es un viaje en avión sin que Iberia de la nota? Como una pocilga sin cerdos o una Fnac sin frikies ¿Y un viaje sin ponerte malo? Lo mismito. Pues eso, que me he traído un par de cosillas desde Madrid, una de las cuales es un catarrazo que me tiene a base de frenadoles, atado a los kleenex, bebiendo mucha agua, lo cual aprovecho para ver alguna peli a todo volumen porque encima estoy medio sordo del catarro. Si es que me siento como Closeau...


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miércoles 28 de octubre de 2009

Versiones (IV)

El original (no exactamente pero casi).




Una de las infinitas versiones que se han hecho.




Y que quieren que les diga, sólo porque aparece Rita Moreno es mucho mejor ¿o no? Eso por no hablar de la archiconocida versión que hizo la Lupe.

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lunes 26 de octubre de 2009

Música para un lunes

Hubo una época, allá por los años ochenta, que me encantaba la música que componía James Horner. Me conquistó con las bandas sonoras que había creado para películas como Aliens, Willow, las segunda y tercera parte de Star Trek, Brainstorm, Tiempos de gloria o The Rocketeer. Luego te vas enterando de cosas, escuchas mucho más y comprendes que en realidad era un precursor del copy-paste y sobre todo de pillar por donde fuera para sus trabajos. Sergio Arán lo explica muchísimo mejor en su blog Friki pero poco en tres estupendas partes (primera, segunda y tercera) con ejemplos sonoros incluidos.

Aún así, hay que reconocer que sus bandas sonoras tienen una factura impecable y suenan muy bien. Y, que coño, que algunas te siguen gustando aunque siempre te quedas pensando de dónde se habrá copiado inspirado para esa ocasión. Aquí va un fragmento de lo que ¿compuso? para Leyendas de pasión.




Todo lo contrario sucede con Philippe Rombi, un compositor francés cuyo trabajo se circunscribe sobre todo en la filmografía de su país. Reconozco que lo conozco muy poco, principalmente por la banda sonora que compuso para Joyeux Noel (Feliz Navidad), aunque hoy lo traigo para escuchar un tema impresionante de uno de sus últimos trabajos: Un homme et son chien.




Para empezar la semana sin estres ni agobios.

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viernes 23 de octubre de 2009

De concierto

La Viejuna aka Madonna Louise Veronica Ciccone Fortin aka Mamonna (como la llamaba yo hace muuuuuchos años) y también conocida en el mundo mundial como Madonna es una de esas artistas que sigo desde que se dio a conocer a comienzos de los ochenta, sí, tengo la edad suficiente para recordar sus videos en la televisión de esa época, dejemoslo ahi.

Aunque siempre me ha gustado la Madonna de los años ochenta, la dejé medio abandonada en su etapa más erótica de comienzos de los noventa y la he vuelto a retomar en momentos ocasionales. Reconozco que es un monstruo mediático, que ha sabido reinventarse cada poco tiempo para mantenerse en la cresta de la ola y de la fama, (esa misma que ha devorado a otras que fueron igual de famosas que ella en su momento, como la Morallah o la Whitney). De regenerarse permanentemente, vamos, una superviviente nata en el mundo de la música. Y, por supuesto, sabe venderse y cobrar por ello.

De la Madonna del siglo XXI me quedo con su faceta de showman, de espectáculo de sus conciertos. Cuándo le da la gana, claro, que ya sabemos que en algunas ciudades se lo curra más y en otras como que lo hace en modo automático para pasar el cepillo. No he visto nada del último tour que ha montado pero el anterior, The Confessions Tour, sí que lo tengo y hay varios momentos que me encantan, sobre todo los bailarines que la acompañan. Del concierto me quedo con tres momentos.

El comienzo:



Ray of light:



y el Music Inferno:


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miércoles 21 de octubre de 2009

Pollos galácticos

Hoy vamos con algo realmente friki. ¿Conoceis Robot Chicken? Seguro que algunos sí, pero para la mayoría desconocedora diré que se trata de una serie de animación que usa la técnica del stop-motion creada, entre otros, por Seth Green, el mismo de Padre de familia, en el que sale de todo: pelis, series, actores, videojuegos, etc. Así que ya podeis imaginaros cómo puede ser: humor grotesco, cachondeo al máximo, desmitificación de todo lo habido y por haber... Hasta la fecha han tenido cuatro temporadas con un total de ochenta episodios.

Y, por supuesto, tienen un especial de Star Wars.


Como tienen desactivado la inserción en tutubo, pues no los puedo poner. Pero si os interesa ver parte de este especial con subtitulos en castellano podéis verlo haciendo clic aquí y aqui. Y si mirais aquí, podréis obtenerlo en dos ficheros para verlo cómodamente en casa.

Para acabar uno de mis cortes musicales favoritos de Star Wars en el que se desvela todo con la música.


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lunes 19 de octubre de 2009

Historia a lo Quentin

Cuando salga este post, espero estar en la T-4 de Barajas esperando para coger el vuelo a Estambul e intentando no quedarme dormido después de pillar el de las 3 de la mañana que sale de Gran Canaria a Madrid. Que uno es de los que necesita posición horizontal y una almohada para poder dormir, por eso lo más que llego en un avión es dar un par de cabezadas. Envidio a los que se quedan fritos en cualquier lado, como el novio de una amiga que cuando el año pasado estuvimos en Madrid y fuimos a Salamanca en tren se pegó las dos horas y pico durmiendo a pierna suelta, y nosotros enfrente mirando con envidia.

No había comentado que el pasado domingo, justo antes de ponerme malo, fui a ver Malditos bastardos, la peli de Tarantino. La intención era verla en versión original pero iba con un amigo y su mujer y puso como condición ir a verla doblada; al menos unas cuantas partes estaban en VO con subtítulos.


La película me gustó bastante. Es totalmente Tarantino, desde unos títulos de crédito que cambiaban la tipografía haciéndote recordar a las pelis de los setenta hasta unos diálogos marca de la casa, largos, llenos de humor y un pelín salvajes. La ambientación de la época está muy conseguida, tanto el vestuario como la escenografía; me encantó el cine donde se desarrolla buena parte de la acción, es totalmente años treinta y cuarenta. La historia no es original (ya sabemos que se basa en una película de los setenta) pero cuenta con dos historias, en apariencia, sin nada en común que acaban uniéndose en un apoteósico final. Sin embargo, hay cosillas que no me convencieron del todo; hay escenas alargadas en exceso, por ejemplo, todo el intento de ligoteo del héroe alemán interpretado por Daniel Bruhl o el comienzo de la escena de la taberna.

De los actores me quedo con Christoph Waltz, que interpreta al coronel nazi Hans Landa, siempre sonriente pero efectivo, y con una mala uva detrás de una apariencia cortés. Y con las chicas, tanto con Diane Kruger, en el papel de una actriz alemana que es algo más que una actriz, y que está estupenda en la peli, y con Mélanie Laurent, como ángel vengador de los nazis.

Eso sí, la Historia (así, en mayúscula) aquí está totalmente desvirtuada. Llega un momento en el que dices "toma revisionismo histórico", porque, realidad, lo que plantea Tarantino es una versión alternativa de cómo pudieron pasar algunos hechos. Y luego está la música, que ya sabemos que es algo bastante peculiar en las películas de Tarantino, incluyendo canciones de David Bowie hasta música de Ennio Morricone y Lalo Schifrin. Ahí va una muestra.






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